Vista luminosa de Klosters y Davos con chalets alpinos, tejados nevados y grandes montañas suizas al fondo

Davos Klosters: la ciudad más alta de Europa con montaña a la altura

Esquiar en Davos Klosters es encontrar la ciudad más alta de Europa junto a un gran dominio suizo: escala, tradición y nieve fiable en los Grisones.

Redacción Snow Edition

Davos Klosters no es un resort construido alrededor de la montaña. Es una ciudad —la más alta de Europa, a 1.560 metros sobre el nivel del mar— que tiene la montaña integrada en su estructura desde hace más de un siglo. Esa diferencia de origen explica por qué Davos se siente distinto a cualquier estación alpina planificada: hay congresos internacionales, museos, deporte, hoteles históricos y una vida urbana que no depende de la temporada de nieve. El Foro Económico Mundial no elige Davos por accidente.

Esquiar en Davos Klosters es encontrar la ciudad más alta de Europa junto a un gran dominio suizo: escala, tradición y nieve fiable en los Grisones. El sistema suma 255 kilómetros de pistas distribuidas entre varias áreas de esquí distintas, con un carácter más fragmentado que un dominio único pero con una variedad que compensa esa dispersión.

Varias áreas, un territorio

El dominio de Davos Klosters no funciona como un sistema completamente conectado sobre esquís. Sus principales áreas —Parsenn, Jakobshorn, Madrisa, Pischa y Rinerhorn— tienen accesos independientes desde distintos puntos de la ciudad y de Klosters. Esa fragmentación es parte del carácter del destino: cada área tiene su propia identidad, su propio perfil de terreno y su propia atmósfera.

Parsenn es el sector principal y el más extenso, con acceso desde el centro de Davos mediante el Parsennbahn y una de las bajadas clásicas de Suiza: el descenso desde Weissfluhjoch hacia Küblis, 12 kilómetros de recorrido y unos 2.000 metros de desnivel.

Jakobshorn, accesible desde el otro extremo de Davos, tiene una orientación y una cultura distintas: más orientado al snowboard y al freestyle, con una energía más joven y menos clásica que Parsenn. Madrisa, conectada a Klosters, ofrece terreno familiar y tranquilo. Pischa y Rinerhorn completan el sistema con sectores más pequeños y menos frecuentados que funcionan bien los días de mayor afluencia en las áreas principales.

Klosters: el complemento elegante

Klosters, a unos doce minutos en tren desde Davos, es el otro polo del sistema. El pueblo —con una escala más contenida y una estética alpina más coherente que la de la ciudad de Davos— tiene una clientela propia que busca exactamente eso: un pueblo alpino real, acceso directo al dominio de Madrisa y la posibilidad de usar todo el sistema Davos Klosters con el mismo forfait.

La relación entre Davos y Klosters dentro del mismo pase es uno de los argumentos prácticos del destino. No son dos resorts separados: son dos puntos de entrada a un mismo territorio con caracteres distintos. El esquiador que se aloja en Klosters tiene acceso a Parsenn; el que está en Davos puede esquiar en Madrisa sin logística adicional.

La ciudad como dimensión propia

Davos ciudad tiene una escala y una oferta que van mucho más allá de lo que normalmente se asocia a un destino de esquí. Hay museos —el Kirchner Museum, dedicado al expresionista alemán que vivió en Davos— restaurantes con nivel real, una vida cultural activa y una infraestructura hotelera que incluye desde grandes hoteles históricos hasta alojamientos más contenidos.

Esa dimensión urbana es especialmente relevante para el viajero que combina esquí con trabajo, conferencias o actividades no relacionadas con la montaña. Davos no requiere que el esquí sea la única razón para estar allí. Es un destino que funciona como ciudad con montaña, no como estación con pueblo.

Para quien viene exclusivamente a esquiar, esa misma dimensión puede resultar menos relevante. Davos Klosters no tiene la concentración de pista de un resort como Val Thorens ni la eficiencia de un dominio único. Tiene otra cosa: diversidad, historia y la rareza de una ciudad real que funciona a más de 1.500 metros de altitud durante todo el año.

Los Grisones como contexto

Davos Klosters está en el cantón de los Grisones —el más grande de Suiza en superficie— en un valle de la cuenca del Landwasser. Esa ubicación en el interior del país, alejada de los grandes nudos de tráfico alpino, da al destino una accesibilidad que no es inmediata: desde Zúrich son unas dos horas y media en tren, con conexiones directas que hacen del transporte público la opción más cómoda para muchos viajeros europeos.

La ciudad más alta de Europa no tiene que justificar su existencia por los kilómetros de pista. Lleva más de un siglo funcionando como destino de montaña, y eso se nota en cada parte de cómo está construida.

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