Avoriaz: la estación que imaginó otro futuro alpino
Avoriaz no se parecía a nada cuando nació. Décadas después, sigue siendo una estación sin coches, con arquitectura de roca y madera, suspendida sobre Portes du Soleil.
Archivo editorial
Avoriaz no se parecía a nada cuando nació. Décadas después, sigue siendo una estación sin coches, con arquitectura de roca y madera, suspendida sobre Portes du Soleil.
Gstaad no necesita explicarse. En el Oberland bernés, el lujo lleva más de un siglo funcionando en voz baja: chalets, hoteles históricos y una montaña que acompaña sin imponerse.
Beaver Creek está junto a Vail y funciona en otro registro: menos escala, más servicio, pistas cuidadas y un lujo americano que prefiere operar sin demasiado ruido.
Un pueblo alpino con carácter real, tres sectores distintos y décadas de Copa del Mundo en sus pistas. Val d'Isère no es un resort. Es otra cosa.
El invierno también se recuerda en una mesa: una cena junto al fuego, un plato de montaña, una copa lenta y el silencio que llega después de esquiar.
Los refugios de montaña no son solo dónde dormir. Son la forma más honesta de vivir el invierno: silencio, fuego, nieve y montaña sin filtro. Una experiencia que reorienta el viaje entero.
El invierno no siempre empieza en la pista. A veces empieza antes, en una ventana que atraviesa valles nevados y llega sin prisa a la montaña.
Les 3 Vallées no funciona como una estación. Funciona como un sistema: tres valles, un solo forfait y una escala que cambia la forma de esquiar los Alpes franceses.
En Alta Badia el paisaje ya sería suficiente. Que la gastronomía tenga tanto peso convierte el esquí en los Dolomitas en algo difícil de repetir.
Una cima plana que no sigue el circuito. Kronplatz opera dentro del Dolomiti Superski con ritmo tirolés y una forma distinta de entender los Dolomitas.